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OMS: Una victoria contra el ébola frente al eclipse del financiamiento global

Marzo llegó con una bocanada de optimismo sanitario desde África: Uganda declaró el fin del brote de ébola, una demostración palpable de que los sistemas de salud bien preparados pueden detener incluso a los patógenos más letales. Pero esa victoria convivió con una advertencia sombría: los recortes internacionales están poniendo en peligro dos décadas de avances en salud pública global.

El brote de ébola que Uganda había enfrentado desde enero llegó a su fin oficial. La OMS felicitó al Gobierno ugandés, a los trabajadores de la salud y a las comunidades afectadas. En total se notificaron doce casos confirmados, dos probables y cuatro muertes. El éxito de la respuesta refleja, en palabras del propio Dr. Tedros, «un importante estado de disposición operativa». A diferencia de lo que ocurrió durante el devastador brote de ébola en África Occidental hace una década, cuando no existían ni vacunas ni tratamientos, hoy ambos están disponibles. «El ébola es una enfermedad prevenible y tratable que puede detenerse», recordó el Director General.

Rwanda, por su parte, también logró controlar el brote de la enfermedad por el virus de Marburgo. Estos dos éxitos consecutivos en África Oriental son exactamente el tipo de resultado que el Acuerdo sobre Pandemias, en negociación en ese momento, pretendía institucionalizar y replicar a escala global.

Burundi se convirtió en el 18.° país del mundo en distribuir vacunas antipalúdicas dentro de su programa de inmunización infantil, con el objetivo de vacunar a más de 250.000 niños ese año. La OMS estimó que para finales de 2025 hasta 25 países podrían incluir estas vacunas en sus programas nacionales, lo que podría salvar la vida de decenas de miles de niños anualmente.

No obstante, la sombra de los recortes presupuestarios de EE. UU. se extendía sobre todos estos avances. Casi 24 millones de personas en situaciones de crisis humanitaria corrían el riesgo de perder acceso a servicios de salud esenciales. En 12 crisis activas, más de 2.600 establecimientos de salud habían suspendido total o parcialmente sus servicios. En Cox’s Bazar (Bangladesh), el campo de refugiados más grande del mundo, se habían interrumpido los programas de diagnóstico de hepatitis C, la vigilancia de enfermedades y la atención primaria.

Nota editorial Turidesa: Marzo 2025 enseña una lección doble: la ciencia y la cooperación pueden vencer a los peores patógenos, pero esa capacidad es frágil cuando el dinero falta. Turidesa lo registra como testimonio de nuestro tiempo.

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