COMPROMISO DEL G-20 PARA MITIGAR LOS ESTRAGOS DEL COVID-19
Con una manifiesta preocupación por el avance y estragos causados por lo que ellos consideran una pandemia sin precedente, los líderes del poderoso Grupo de los 20 países con mayor desarrollo económico, denominado G-20, se reunieron el pasado mes de marzo, mediante el sistema de video-conferencia, para unificar una especie de manifiesto solidario tendente a mitigar los nocivos y mortales efectos del COVID-19 en todo el mundo, muy especialmente en los países más desposeídos, a sabiendas de que esta letal pandemia no respeta fronteras ni razas, ni condición social.

En este sentido, y en aras de lograr superar la pandemia de manera individual y juntamente con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Grupo del Banco Mundial (GBM), la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y otras organizaciones internacionales, el G-20 asumió una serie de acciones y medidas financieras a los fines de: 1)Proteger la vida de las personas; 2)Salvaguardar los trabajos y los ingresos de las personas; 3)Restaurar la confianza, preservar la estabilidad financiera; 4)reactivar el crecimiento y recuperarnos más fuertes; 5) Minimizar las disrupciones al comercio y a las cadenas de suministro globales; 6)Proveer ayuda a todos los países que necesiten asistencia; y 7) Coordinar las medidas en salud pública y financieras.
Y sobre estas premisas, los líderes del G-20, se comprometieron, de manera específica, a tomar todas las medidas sanitarias necesarias y buscar garantizar un financiamiento adecuado para contener la pandemia y proteger a las personas, especialmente a las más vulnerables, en el sentido de: a) Compartir información oportuna y transparente; intercambiaremos datos epidemiológicos y clínicos; compartiremos los materiales necesarios para la investigación y el desarrollo; y fortaleceremos los sistemas de salud en el mundo, incluyendo, mediante el apoyo, a la plena implementación del Reglamento Sanitario Internacional de la OMS (RSI 2005).

b) Fortalecer el mandato de la OMS en la coordinación del combate internacional a la pandemia, incluyendo la protección de los trabajadores de la salud en la primera línea y la entrega de suministros médicos, especialmente herramientas de diagnóstico, tratamientos, medicinas y vacunas.
c) Reducir la brecha de financiamiento en el Plan de Estratégico de Preparación y Respuesta de la OMS. Nos comprometemos también a proveer recursos inmediatos al Fondo de Respuesta Solidaria al COVID-19 de la OMS, a la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI) y a GAVI, la alianza para las vacunas, con carácter voluntario.
d) Fortalecer las capacidades nacionales, regionales y globales para responder a potenciales brotes de enfermedades infecciosas mediante un incremento sustancial de nuestro gasto en preparación para epidemias.
d) Incrementar el financiamiento en investigación y desarrollo para vacunas y medicinas, hacer uso de tecnologías digitales y fortalecer la cooperación científica internacional.
e) Fortalecer nuestra coordinación, incluyendo con el sector privado, para el rápido desarrollo, producción y distribución de diagnósticos, medicamentos antivirales y vacunas, con apego a los objetivos de eficacia, seguridad, equidad, accesibilidad y asequibilidad.
f) Minimizar el daño económico y social de la pandemia, restablecer el crecimiento global, mantener la estabilidad de los mercados, y fortalecer la resiliencia.
g) Acoger con beneplácito las medidas tomadas por el FMI y el GBM para apoyar a los países que lo necesiten, utilizando todos los instrumentos a su máxima capacidad, como parte de una respuesta global coordinada, y les solicitamos actualizar regularmente al G20 sobre los impactos de la pandemia, las respuestas a éstos, y recomendaciones de política pública.
h) Atender los riesgos de vulnerabilidades frente a la deuda de los países de renta baja debido a la pandemia. También solicitamos a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) monitorear el impacto de la pandemia sobre el empleo.
i) asegurar el flujo transfronterizo de suministros médicos vitales, productos agrícolas críticos, y otros bienes y servicios, y trabajaremos para resolver las disrupciones en las cadenas globales de suministro para apoyar la salud y bienestar de todas las personas.
j) continuar trabajando, de manera conjunta, para facilitar el comercio internacional y coordinar respuestas de formas que eviten interferencias innecesarias al tráfico y al comercio internacionales. Las medidas de emergencia dirigidas a proteger la salud serán puntuales, proporcionales, transparentes y temporales. Encomendamos a nuestros ministros de Comercio evaluar el impacto de la pandemia sobre el comercio. k) Trabajar con celeridad y determinación con las principales organizaciones internacionales, particularmente la OMS, el FMI y el GBM, así como con bancos multilaterales y regionales de desarrollo, para desplegar un paquete financiero robusto, coherente, coordinado y rápido, y atender cualquier vacío en sus herramientas.

l) Fortalecer las redes de seguridad financiera globales. Hacemos un llamado a estas organizaciones a fortalecer aún más la coordinación de sus acciones, incluyendo con el sector privado, para apoyar a los países emergentes y en desarrollo a enfrentar los retos sanitarios, económicos y sociales del COVID-19.
De llevarse a cabo estos ambiciosos compromisos, el poderoso Grupo G-20, que reúne los 19 países de economías más sólidas y prósperas del mundo, junto a su socio número 20 de la Unión Europea, estarían asumiendo el liderazgo mundial de combate a la mortal pandemia derivada del covid-19, máxime si hicieren llegar las ayudas anunciadas de manera oportuna y efectiva a los países del tercer mundo, henchidos de necesidades perentorias. T&D
